Les cuento que hoy a las 9:40 de la noche, me he reído con mis hijas estando en la sala de la casa, ellas comiendo semillas de girasol con queso, viendo televisión y yo trabajando por teléfono. Cuando finalizo una llamada telefónica relacionada a mi trabajo, les dije: “hay Dios mío qué hago metida en este enredo de mi trabajo?”. Una de ellas quien comenzó a trabajar hace un año, me dijo: “hay si, qué hago yo trabajando cuando pudiera estar tranquila y sin presiones?.
Aquí comenzó mi risa:
En ese momento mi hija se levanta del mueble mientras mi otra hija y yo la observamos. Comienza diciendo: ¡qué ignorante son los niños!. Todavía no puedo creer cuando yo me ponía los chalecos de mi abuela, sus tacos y cartera. Caminaba por toda la casa, me montaba en la bicicleta de mi abuela de hacer ejercicios y eso para mí era el carro. Me bajaba de la bicicleta como si me bajara del carro y luego me volvía a montar en ella. Luego me bajaba y caminaba como si estuviera cansada y decía: “hay que cansada estoy, mañana a trabajar”.
Ese drama me hizo reír tanto porque mi madre nunca trabajo, pero por su estatus social siempre tenía ropa de todo tipo. Lo que significa que a quien imitaba era a miiiiiiii.
No recuerdo haber hecho esas expresiones ni haber caminado con cansancio, pero parece que lo hice varias veces🤣.
Mi hija dice que la ignorancia es grande porque tanto que añoraba ser como yo y ahora ya está cansada y solo tiene un año trabajando y a tres minutos de nuestra casa, sin realizar tareas del hogar, sin atender hijos ni esposo…. ¡Hay Dios Mío que Será de esta Juventud!
Si alguno de ustedes tiene hijos, aunque ustedes no se den cuenta, ellos están grabando nuestra conducta y comportamiento, forma de hablar, manera como tratamos a nuestra familia, amigos y desconocidos. Esa es la base de lo que ellos serán aunque en mi caso, mi chica se está quejando mucho antes que yo🤔😆.
Mis hijas continuaron diciendo que la vida está más difícil ahora que en los tiempos míos, ya que mis tiempos todo era más económico y una sociedad más sana. Comentaron que ahora las casas o apartamentos cuestan casi a medio millón de dólares, los vehículos buenos casi a cien mil dólares, la salud mental está precaria, que por eso los jóvenes no se están casando para formar una familia y mucho menos tener hijos.
Mientras las escuchaba de la risa que me causó al principio terminó en tristeza porque la realidad es que a mis hijas les está tocando y les tocará vivir en tiempos difíciles, que sólo Dios sabrá cómo terminará.
Sólo le pido a Dios que las cuide siempre y a los hijos de ustedes también. Confiemos en Dios. Amén….