Mi viejita se me está poniendo blandita


Mi viejita ahora es mi hija.  La cuido como si fuera una de mis hijas. Mi viejita es mi madre, la cual vive al lado de mi casa.

Me da mucha melancolía porque camina con un bastón, pero con dificultad. Tiene muchas condiciones las cuales vamos tratando y gracias a Dios mejora, pero luego surge algo nuevo.

Mi madre tiene 82 años, se pinta el pelo de rojo, se pinta los labios, uñas y le gusta estar arreglada.

Sin embargo, ahora sale conmigo o con uno de mis hermanos y no se baja del carro. Le encanta salir de la casa, pero no se está bajando del carro.

Ahora acabo de dejarla en su casa y está melancólica porque ahora tiene dos dolencias nuevas.

Dios mío, la vejez es difícil, ¡cuánto quisiera que mi madre fuera como hace dos años atrás….!.

Aún así tengo que darle gracias a Dios porque la tengo y tengo que seguirla cuidando con mucho amor. Ella es el pilar que me queda porque mi padre falleció.

Después….yo seré uno de los pilares de mis hijas si así lo quiere Dios.  Hay que aceptar las cosas como son: la vejez sigue siendo una bendición…..


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