Señores tenemos que adquirir sabiduría para que las cosas nos resulten bien. Ustedes saben como soy de apasionada con los adornos de Navidad de mi casa. Pues resulta, que jamásssssssssssssssssssssssss… esperé que hiciera una mini tormenta anoche, precisamente el primer día que encendimos y para el colmo, para probar las luces las dejamos encendidas toda la noche hasta hoy, domingo, 11 de diciembre de 2023.
Anoche, mi esposo y yo, salimos al Kentucky Fried Chicken a comprar comida luego de finalizar con los adornos y regresamos a casa. Al llegar vimos nuestra casa tan hermosa, como si estuviéramos en Disney.
Luego de comer nos acostamos porque estábamos bien cansados de trabajar con los toques finales de los adornos de Navidad.
Señores, no sé ni qué hora era, pero debía ser como las dos de la madrugada (no miré el reloj porque lo único que hacía era orar), ha caído un aguacero con ráfagas de viento que me paralizaba. Escuchaba como azotaba en mi pared, el Santa Claus que estaba cerca de mi cuarto (era el único que escuchaba que iba a estar en malas condiciones). Para mi mala suerte, mi esposo no se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, yo no lo desperté porque todavía está tomando medicamentos y quizás eso le provoca sueño profundo.
Pero en todo momento me mantuve orando y pidiéndole a Dios que no perdiera mis adornos. Esto duró horas, hasta que aproximadamente 5:45am, se comenzó a ver un poco de claridad y ahí me armé de valentía, me levanté para mirar por la ventana. Lo primero que observé fue que el bello inflable que estaba en el segundo piso de la casa, no estaba.
De inmediato desperté a mi esposo, este se levantó y me dijo que lo hubiese despertado para apagar todo, pero no se me ocurrió. Mi esposo salió de la casa para ver si el inflable estaba en la carretera o en la casa de algún vecino, pero gracias a Dios estaba sobre el vehículo de una de mis hijas. Yo también bajé para inspeccionar. Vimos que también había otro inflable en el suelo vacío lleno de agua cerca del inflable que estaba sobre el vehículo de mi hija.
En el otro lado, vimos el Santa Claus de seis pies que baila, en la grama llenó de fango, la cabeza por un lado y el cuerpo por otro. Me lancé debajo del agua para rescatarlo. Tratamos de armarlo, pero más tarde probaremos si funciona. Si no funciona, tristemente no bailará ni cantará, pero lo tendré de adorno🥹. Esto me pasó por caridura (bueno, nací en Fajardo y nos dicen los cariduros que significa que hacemos lo que nosotros querramos) porque mi madre y mi esposo me dijeron que no lo dejara en el lugar que lo tenía porque si llovía se iba a mojar y no les hice caso por caridura.
Cerca de este, había otro inflable de 8 pies en el suelo (el que azotaba cerca de mi cuarto) y otros adornos que son fáciles de reparar. Más tarde veremos qué podemos salvar.
Que horrible experiencia después de tanta ilusión y sacrificio. Pero de esta aprendí que hay que ser sabio. Ahora activé una aplicación para que me informe de la lluvia en mi zona y estaré monitoreando cómo está el clima de todas formas para apagar todo y así no sufrir como estoy sufriendo ahora😩.