Nooooooooo…. no fui yo, pero no me he quedado porque Dios siempre me protege. Hacía mucho tiempo que no veía a alguien quedarse sin gasolina en plena avenida.
Estando de camino hacia mi trabajo, se formó un “tapón” y era que se le quedó el vehículo a un ciudadano que tenía un Mercedes Benz.
Al verlo echándole gasolina con un envase rojo, pensé que posiblemente se sentía incómodo (a mi me daría mucha vergüenza), pero ese señor tuvo la bendición de Dios porque habían dos puestos de gasolina bien cerca de él.
Yo he estado en múltiples ocasiones por quedarme igual que ese señor porque dejo hasta lo último el echar gasolina, al extremo que a veces llego temblando al puesto de gasolina.
Mi familia me critica por esto, pero me entra mucha vagancia detenerme a echar gasolina.
Sólo le pido a Dios que nunca me ocurra y que me ayude a cambiar ese hábito, veremos….