Les cuento que todavía en la mañana (dos horas antes de salir para Medellín), la agencia de viaje nos estuvo enviando las confirmaciones de regreso para nuestro país de los aviones y no teníamos la
confirmación del hotel.
A mis hijas les conté desde tres días antes lo que estaba ocurriendo, pero no así a mi esposo porque él no tiene paciencia y me hubiese dicho que no iríamos para ningún lado y yo quería visitar Colombia y por eso seguí hacia adelante. Aún así la tensión fue espantosa. Es la primera vez que me ocurre esto. Gracias a Dios no cancelé, aunque la presión mental fue descomunal tanto para mí como los demás de nuestro grupo.
La agencia preparó un chat para todo el grupo (hay más personas de mi país los cuales conoceremos más adelante), pero nosotros no escribimos en el mismo y no nos importaba la agencia a tal modo que cuando tuvimos inconvenientes en el otro país de escala, no la llamamos y lo trabajamos solos pensando como si nosotros hubiésemos comprado todo por Internet.
Ahora bien, al llegar a Medellín, nos encontramos con otras personas que también salieron de nuestro país, pero ella los envió por otra ruta y esos sufrieron más que nosotros lamentablemente . Esperamos en Dios que aquí haya finalizado nuestra odisea (espero en Dios que haya terminado).
Les cuento que estas personas de Medellín son sumamente amables. Al llegar al aeropuerto todo fue rápido y los guías excelentes. Nos llevaron a comer a un restaurante cerca del aeropuerto en Río Negro que se llama Asador Doña Rosa. El lugar es lindo, el servicio excelente, la comida sabrosa y los precios increíbles. A los que no hayan ido, se los recomiendo.
Luego nos llevaron a un hotel en un área que le llaman, creo que algo con el número 70. Al llegar todo se veía lindo lleno de negocios y restaurantes con muchas luces. Llegamos al hotel el cual es sencillo y nos registramos (demás está decirles que cuatro del grupo de nosotros no aparecían sus nombres como decimos en mi país: ni en el centro espiritista. Pero gracias a Dios lo resolvimos, como siempre, sin llamar a la agente de viaje.
Al dejar el equipaje en los cuartos eran las diez de la noche, decidimos ir a la barra del hotel para tomarnos unas cervezas y luego al casino porque aquí la pregunta fue quiénes van a salir a los negocios que están afuera?.
Bueno, a mi me encantó el ambiente y el área, pero no me atreví salir porque no me sentía segura, lo que nos pasó a todos menos a mi hermano y su esposa quienes decidieron salir solos. Mis hijas ya se habían ido a descansar y los demás decidimos caminar hoy de día para sentirnos cómodos en la noche.
Mientras estoy escribiendo esta historia, mi esposo acaba de llegar a la habitación y me dice: el desayuno no sirve. Le pregunté que dieron para desayunar y me dijo que había una especie de arroz parecido al arroz chino, revoltillo de huevo, papas que le pareció que las hierven y las fríen y no vio nada más. Él esperaba ver jamón, queso o pan en algún lado🤣. Le dije: estás en Colombia y ese es el desayuno de ellos. Cuando ellos van a nuestro país por primera vez también quedan decepcionados por el desayuno que le damos, así que a eso vinimos para conocer sus estilos de vida. Gracias a Dios que eso no me afecta porque no desayuno ni en mi país por costumbre.
Hoy a las 9am, nos vienen a buscar para llevarnos a la Comuna, que ya nos anticiparon que es como un lugar de mi país que se llama La Perla. Luego nos van a llevar a un lugar que se llama el hueco o el hoyo que también me anticiparon que es un lugar como el de mi país que se llama Río Piedras (antes era un centro de compras). Después de esto no sé para dónde vamos porque la agencia nos cambió el itinerario.
Pero si les digo que hasta ahora, la estoy pasando muy bien y les volveré a escribir mañana temprano si Dios lo permite.