Les comenté en una de las historias anteriores que una de mis hijas está en la tercera etapa del doctorado y son cuatro etapas. Nunca ha trabajado. Ante el hecho que está finalizando el doctorado y hoy día para laborar hay que tener experiencia, pues me alegré cuando me dijo que estaba buscando trabajo que fuera virtual. Me alegré mucho porque necesita experiencia laboral, pero curiosamente mi hija me dijo que quería trabajar porque a la edad que ella tiene fue a la que yo comencé a trabajar, por lo que no quería comenzar más tarde que yo 😂(¿recuerdan que les conté que hice todo en mi vida bastante tarde?). Bueno, en realidad no importa qué la motivó, para mí lo importante es que comenzó la vida laboral.
Por tener casi un doctorado, le dieron la oportunidad en la empresa privada de laboral como supervisora (supervisa a dos personas). Lo mejor de todo es que trabaja a 2 minutos de nuestro hogar.
Bueno, les cuento que casi todos los días llega decepcionada por las actitudes y múltiples problemas de relaciones interpersonales en la empresa donde se dividen los grupos para guerrear con el otro grupo. En el caso de mi hija, no es grave la situación porque ella está como estuve yo en mi trabajo anterior, como el jamón del sándwich. Ella es tranquila y dócil como yo, pero le afecta como me afectaba a mi.
Sin embargo, gracias a que llegó otra compañera supervisora que le tocó supervisar a los insubordinados, mi hija está aprendiendo de ella. La otra supervisora es directa, ejecuta, manda y va (como tiene que ser). Por causa de esta supervisora ya han renunciado dos en menos de seis meses de ella haber comenzado a laborar y queda uno, según mi hija, que es el tercer veneno que queda en la empresa y lo colocaron en estos días en probatoria por varios sucesos indebidos señalados por esa supervisora.
Mi hija a veces llegaba a casa y me decía que iba a renunciar y ya no lo dice porque está aprendiendo que a los trabajos no se va a socializar, creyendo que tenemos que caerle bien a todos. La realidad es que nos pagan por trabajar, debemos llevarnos bien, pero no al extremo que invadan tu espacio y te traten de controlar porque llevan muchos años en la empresa, más experiencia que tú y te ven jovencita.
Lo más sorprendente para mí es que creía que sólo esto pasaba en las agencias de gobierno. Es lamentable que las personas no sepan apreciar y valorar lo que tiene por creerse dueños de la empresa por los años que llevan trabajando.
Mi hija tiene planes de finalizar en la empresa en enero 2024, fecha en que cumple un año. La otra supervisora le dice que va arreglar esa gente antes de enero para luego buscar las dos trabajo en otro lugar.
Mi hija piensa que Dios la está preparando con herramientas de seguridad para otro escenario laboral.
Yo pienso que donde quiera que vaya, aún siendo ella dueña de la empresa, siempre existirán estos problemas a mayor o menor grado, ya que donde estemos los seres humanos nunca habrá perfección.
Lo importante es comenzar y enfrentar los tropiezos de la vida, así nos ayude Dios….