¿ES REAL Y ALCANSABLE?
Todo ser viviente busca la felicidad de diferentes maneras. Desde niños la conseguimos con el dulce o juguete que deseamos. Los jóvenes con un viaje o artículos materiales, compartir sentimentalmente con el chico o chica que le gusta o tener libertad. Los adultos la buscan también sentimentalmente compartiendo o conviviendo con la persona que le gusta, viajes, profesiones, poder, obteniendo una casa, carro, lancha, en fin cosas materiales. Los que tienen edades más avanzadas buscan tener mayor salud, tranquilidad emocional, estabilidad con su pareja, armonía. Independientemente de lo que busquemos siempre estará el dinero porque la realidad es que sin dinero no podemos obtener la mayoría de estos deseos.
La acumulación de dinero, propiedades, joyas, causa mucha emoción, pero sin importar el tiempo que pase nunca encuentras pena satisfacción. Es como las adiciones a las drogas, alcohol, refresco con cafeína, café, etc. Lo consumes, pero siempre quieres más.
Mi prima tiene 62 años, nunca se ha casado y no tiene hijos (vive sola). En un corto período de tiempo ha comprado cuatro casas y un apartamento. Hace un mes me llamó porque quiere comprar un terreno para un airbnb y arreglar otra casa que está cerca del terreno para alquilarla. Me imagino que después que lo realice, no se detendrá y seguirá comprando.
El poder, es otro deseo mayormente de los políticos y gente con mucho dinero. Los políticos que se dedican al servicio de los ciudadanos llenan su espíritu, pero los que luchan por obtener más poder y posiciones de jerarquía, son venenosos a quienes no les importa destruir a otros para lograr sus objetivos.
Los matrimonios, estos son felices cuando existe amor verdadero de ambas partes, cuando se protegen y comparten todo. Lamentablemente la infidelidad siempre amenaza los matrimonios y hoy día cualquiera de los dos puede ser infiel.
En fin, la felicidad la medimos por el éxito que tengamos en la vida, pero la mayor satisfacción es ser feliz por la ayuda o servicio que realizamos hacia otras personas. Cuando las personas están agobiadas por muchos problemas, su mayor felicidad es cuando alguien le extiende su mano. Esa alegría de ese ser humano por la ayuda que le brindaste, va a llenar tu corazón y espíritu de alegría y bendición. Se los digo porque Dios me colocó en un lugar donde puedo ayudar a las personas y mi mayor alegría, una alegría que no puedo explicar que llena todo mi espíritu, es cuando hago feliz a otro ser humano.
Es por esto que, reconozco que necesitamos objetos materiales y el dinero también es necesario y el que lo tenga deseo que lo disfrute, pero esto no debe ser únicamente nuestro enfoque. Nuestro enfoque debe ser ayudar al prójimo. De esa bendición que tenemos podemos ayudar a otros a mitigar sus penas y con eso no vamos perder nuestra riqueza sino al contrario mantendremos nuestras riquezas materiales y añadimos riquezas espirituales que son las que nos acercan a nuestro Padre Celestial: Dios.