LES CONFIENSO QUE A VECES ME PREGUNTO: ¿QUIÉN SOY?


No debo ser la única persona en esta Tierra que a veces se hace esa pregunta.  Me imagino que debemos ser muchos y si estás leyendo esta historia, tal vez eres uno de ellos. En ocasiones actúo sobre las cosas de la vida diferente a otros.  Logro perdonar lo imperdonable y olvidar. La manera como trato a las personas parece que es de forma especial por el amor que recibo de parte de las personas y por lo que me expresan, lo cual en muchas ocasiones me sorprende porque hago las cosas por instinto, sin pensar, pero lo que me dio BIEN DURO me ocurrió el viernes pasado. 

Les cuento que en mi país se realizó el concurso para seleccionar nuestra  representante en el Concurso de Miss Universo.  Si hay personas de mi país que leen mis historias tal vez piensen diferente, pero no pude superar ver a un hombre transexual  participando en ese concurso.  Les confieso que no me di cuenta que era un hombre hasta que la administración del concurso lo mencionó. También participaron mujeres casadas y mujeres con hijos. Entiendo que esto ocurrió porque el Concurso a nivel internacional cambió las reglas y esto ya es permitido.

Les aclaro que no soy homofóbica.  Tengo familiares y grandes amigos a quienes amo que son homosexuales de ambos géneros.  Si uno de mis seres queridos hubiese querido participar en ese concurso, yo no lo hubiese respaldado.  Le hubiese dicho que participara en el concurso de los homosexuales.  ¿A caso en el concurso de los homosexuales permitirían que concursaran heterosexuales?  ¡Pues claro que no! y los entiendo al no permitirlo porque como dice la Biblia: Al César lo que es del César. Claramente entendí que llevaron al hombre transexual hasta las diez finalistas para que la comunidad homosexual no los señalara como que hubo discrimen contra ellos, pero jamás debió ocurrir. 

No obstante, me impresionó mucho la participación de un hombre en el concurso a tal modo que hubo un momento en que comencé a sentirme diferente como si yo no estuviera dentro de mi cuerpo.

Yo siempre critiqué a los evangélicos cuando dicen que: eso es del mundo y yo cuando los escuchaba pensaba ¿y dónde viven ellos, en el Planeta Júpiter? Pues esa noche entendí.  Me sentí físicamente fuera del mundo, como si yo estuviera en un lado y el globo terráqueo más pequeño que yo, al lado mío y yo mirándolo.  Todavía no sé cómo explicarlo porque aún estoy confundida, pero fue como si yo fuera un espíritu mirando un mundo en el que yo no estaba, como si yo no fuera parte del mundo y sentí una voz en mi pensamiento que me dijo: “Están pasando muchas cosas en el mundo”. Después de esto, me sentí normal.

Realmente no sé qué fue eso.  Todavía estoy confundida por esa experiencia, pero a la vez me da confianza, no me siento con miedo porque tengo la seguridad que  no estamos solos. Amén


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