¿TE HA PASADO LO MISMO QUE A MI?, ESTOY SEGURA QUE SI
MIRA ESTO:
Estoy segura que a muchos de ustedes le ha pasado lo mismo que a mí. Hace varios años (10 años) compré una máquina para hacer ejercicios, una máquina grande que no era eléctrica y tenía cinta para caminar. Pues, como algunos de ustedes (ja, ja, ja), la utilicé los primeros días y luego terminé utilizándola para colgar ropa porque era bien grande.
Después de eso la llevé a la casa de mi mamá para guardarla porque la casa de mami tiene varios cuartos vacíos. Allí estuvo durante nueve años hasta que mi sobrina me la pidió para usarla. Le dije a mi sobrina que la fuera a buscar a la casa de mami. Esa máquina no me gustaba porque la cinta era muy pesada, corría lenta.
Como ya les conté en otra historia, comencé a hacer ejercicios con mi cuñada frente a mi casa, ya que hay un camino perfecto para caminar. Estuvimos caminando casi todos los días por espacio de una hora, pero luego mi cuñada se lastimó el tobillo y dejamos de caminar.
Ante esa situación por Amazon compré otra máquina, pero esta vez no era áspera ni pesada, más bien liviana. Es una máquina pequeña que la conseguí en especial en $99.00 y se puede guardar debajo de la cama y closet. La tengo desde hace dos semanas en mi casa, específicamente en la sala frente al televisor para entretenerme.
Les puedo decir que subí a ella en dos ocasiones y no duré ni cinco minutos en ninguna de las dos ocasiones. Hoy, cuando llegué a mi casa le dije a mi esposo que me subiera la máquina al segundo nivel de la casa donde está mi cuarto. Mi idea es estar más relajada y también ver televisión mientras hago ejercicio. Me parece que la debo usar aquí, al menos eso creo. La tengo al lado mío mientras les escribo y espero cuando termine de escribir subir a ella aunque sea cinco minutos porque ya son las 10:05 de la noche y mañana trabajo. Espero que este presentimiento no me falle, que aquí en mi cuarto, la usaré. Si Dios lo permite, les contaré dentro de varios meses si logré vencer a la vagancia, veremos…