EN TU TRABAJO NO PERMITAS EL MALTRATO  HACIA TU PERSONA


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Todos tenemos el privilegio de estar en esta tierra para disfrutar de este hermoso regalo de Dios. La vida es más fácil para unos que para otros y esto es por diversas razones.  Entre ellas el hogar donde nacemos,  el país donde nacemos, posición económica de quienes nos crían o la nuestra, vida social de quienes nos crían, enseñanza religiosa, deseo de superación, perseverancia para lograr metas y también influyen los amigos y pareja con quien decidimos encaminar nuestra vida.

¿Cuándo el trato a un empleado se convierte en maltrato laboral?   Se convierte en maltrato laboral cuando se crea un entorno de trabajo humillante, hostil, intimidante, ofensivo, crea tensión, nerviosismo, estrés y ansiedad.  Es cuando el jefe o supervisor abusa del poder que tiene sobre ti y mayormente se convierte en violencia psicológica.

Aunque el maltrato lo vemos en diversos escenarios: en el hogar, en la Iglesia, grupos sociales, parejas, hijos, padres, entre otros, en esta ocasión les contaré del acoso laboral porque precisamente, hoy estuve dialogando con una ex compañera de trabajo quien era mi supervisora (Le llamaremos Carmen) y estuvimos chismeando como la muñeca de mi país “La Comay”.  Entre todo lo que hablamos, luego de “pelar” a los que hicieron cosas indebidas (ja,ja,ja), recordamos los jefes hostigadores.

Carmen es una mujer  madura, religiosa, buena persona, afable, súper agradable y bondadosa.  Ambas estuvimos en el mismo escenario con una jefa de oficina maltratante y hostigadora.  Esta jefa, era la Directora de la Oficina y Carmen le respondía directamente a ella.  En mi caso, yo le respondía a Carmen.  Resulta, que la Jefa siempre estaba exigiéndole a todos en la oficina, no quería que habláramos unos con otros, nadie podía estar fuera de su área ni por un segundo, entre otras cosas y a Carmen la tenía con el látigo encima, a tal extremo que nadie toleraba a la Jefa (éramos aproximadamente 30 empleados).  Pues no sé qué pasó conmigo, pero la Jefa un día que Carmen estaba ausente, me pidió directamente un trabajo y lo realicé rápido (como siempre trabajo).  Luego me pidió otro trabajo estando Carmen en la Oficina y también se lo entregué rápido.  Pues ya se imaginarán que terminé yo con la apariencia de ser la supervisora de la División.  Pues a Carmen no le molestaba porque prefería no estar cerca de la Jefa, pero gracias a Dios a mí me trataba bien porque  estaba ayudando a la Jefa cuando le correspondía a Carmen realizarlo.   Pues gracias a Dios la Jefa renunció al año siguiente y todos los compañeros estaban felices.

Por otro lado, continuamos dialogando y en esta ocasión me habló de la Jefa de la Agencia, quien durante cuatro años la maltrató y acosó.  Los compañeros de trabajo y yo nos dábamos cuenta que ella le tenía miedo y que se ponía súper nerviosa cuando la Jefa de la Agencia la llamaba para que fuera a su oficina, pero no sabía la magnitud de su agonía hasta el día de hoy.

Carmen me contó cómo la maltrataba su jefa psicológicamente (estoy segura que la maltrataba porque Carmen es una persona bien dócil).  Una de las cosas que me relató fue que la Jefa de la Agencia, la llamaba por teléfono para que subiera a su oficina (diez pisos de diferencia) y le decía que tenía que estar en cinco minutos en su oficina.  Carmen no lograba llegar porque tenía que esperar por el ascensor y por eso la Jefa de la Agencia la agredía verbalmente. Entre una de las cosas que le decía cuando Carmen llegaba a la oficina de la Jefa de la Agencia  era que se fuera porque no llegó en cinco minutos.  Que también la amenazaba para que regresara a su oficina en cinco minutos  y si no llegaba a tiempo la puerta de la oficina estaría cerrada para Carmen.  La amenazaba diciéndole que si su equipo (éramos 9), no realizábamos el trabajo eficientemente, nos iba a botar a todos, incluyendo a Carmen e iba a contratar los servicios.

Tristemente escuché todo lo que me estaba diciendo porque los compañeros y yo sabíamos que Carmen se sentía hostigada por la Jefa de la Agencia, pero no supe la manera tan cruel como la maltrataba.  En los trabajos tenemos que seguir instrucciones de nuestros supervisores, no violar las normas, reglamentos ni las leyes.  Realizar nuestra labor a cabalidad, con compromiso, dedicación, entusiasmo y responsabilidad, pero bajo ninguna circunstancia podemos permitir el maltrato o acoso laboral.  Todos los seres humanos tenemos dignidad y la humildad no debe ser confundida con debilidad.

Por tanto, si te encuentras en una situación similar, puedes demandar a la empresa o agencia para obtener un cese, acuerdos para que puedas laborar tranquilamente  o finalmente renunciar luego de recibir una indemnización que te satisfaga.  Sé que no es fácil tomar acciones como la mencionada, pero es la única forma de encontrar la paz laborar que necesitas. Obviamente asegúrate de tener testigos y evidencia documental  para de este modo ganar el caso y así tener un final feliz.

Espero no te encuentres en este escenario, Dios te bendiga.


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