Cuando tenemos familiares mayores de edad (como le dicen en mi país: de la tercera edad), vemos la realidad de la vida y es que perdemos todas las agilidades, habilidades, movimientos, aprendizaje, etc). No obstante, podemos señalar que conozco una persona que tiene 97 años y su pérdida de habilidades mentales y aprendizaje permanecen intactas, está mejor que yo). Su movimiento corporal para su edad es excelente, incluso maneja su guagua Four Runner, pero esto para mí es un poco peligroso para él y para los otros ciudadanos.
Cuando nacemos, nos cuidan, nos dan alimentos, al hacer las necesidades fisiológicas nos colocan pañales, nos bañan, nos llevan al médico, nos dan los medicamentos, nos llevan o trasladan de un lugar a otro, nos regañan, nos dirigen, buscan nuestra comodidad, etc…
Uno de mis mejores recuerdos fue cuando bañaba a mi abuela. Ella se metía en el área de la ducha y yo le pasaba el jabón (yo tenía como 23 años). También recortaba a mi abuelo semanalmente y a mi tía quien siempre vivió con ellos porque nació con una condición que la mantuvo en cama y sillón de ruedas durante toda su vida, creo que ella sabía quién yo era, pero no estoy segura. Al fallecer mi abuela (mi abuela falleció después de mi abuelo), mi tía pasó a un “Home” hasta los 72 años, edad en que falleció.
Posteriormente, a mi padre lo bañé pocas veces, le di la comida pocas veces porque mami se dedicó a él en el proceso de su enfermedad. También, mami llamaba a mis hermanos cuando necesitaba ayuda. Además, mi padre era veterano y el Hospital de Veteranos le proveyó a papi asistencia en el hogar meses antes de fallecer hasta el medio día.
Actualmente tengo a mi madre quien va a cumplir 82 años. Al momento ella misma suple sus necesidades primarias. No obstante, su movimiento corporal, habilidades mentales, agilidad física y cognitiva han disminuido grandemente. Quizás en el caso de mami se trata también de varias condiciones de salud. Mami es sobreviviente de cáncer en el colon y tiroides (No hubo que darle quimioterapia para ninguna de las dos enfermedades), tiene artritis, osteoporosis, tinnitus y otra condición de los huesos que le diagnosticaron recientemente el cual no me he aprendido el nombre.
Gracias a Dios, a ella le gusta salir de la casa los fines de semana y muchas veces no se baja del vehículo, pero se toma aproximadamente cuatro cervezas durante el fin de semana. En la semana le gusta que la lleven a comprar al supermercado o farmacia aunque también salga adolorida, pero la mayoría de las veces no se baja del vehículo porque tiene una prótesis en la rodilla y lamentablemente no fue una cirugía exitosa.
Como ven, muchos inician y culminan este proceso natural. Dios permita que los que estén leyendo esta historia, nuestros seres queridos y yo, finalicemos también el proceso natural de la vida como la persona que les mencioné al inicio de esta historia que tiene 97 años.
Amén