DIOS SIEMPRE NOS ESCUCHA, SOLO PIDAMOS CON FE Y TRATEMOS DE SER  BUENOS SERES HUMANOS COMO ÉL LO DESEA


Todos los seres humanos tenemos nuestras altas y bajas.  Surgen situaciones difíciles totalmente inesperadas y a veces no sabemos cómo manejarlas.   Les cuento que en mi caso, oro todas las noches junto a  mi esposo, costumbre que tomamos desde hace  tres años.

Lo gracioso de mi esposo es que la oración siempre es la misma, no cambia ni una palabra, pero lo importante para mí es que se comunique con nuestro Padre Celestial.  Él ora un día y el día siguiente me corresponde a mí, que varío la oración, pero no me alejo mucho de mi esposo (ja, ja, ja).  Realmente siempre le damos las gracias por proteger a nuestra familia y seres queridos y también le pedimos salud para todos (Esto es lo que no cambia en la oración de los dos y es siempre bien corta).  Del mismo modo acostumbramos a nuestros hijos para que también oren antes de quedarse dormidos.

A veces como todos los seres humanos, me desvanezco cuando paso por situaciones desagradables o negativas hacia mi persona, pero Dios siempre me tiende la mano.  Hace unos días atrás me encontraba en baja, por eso no estuve escribiendo, pero la mano de Dios siempre la veo y me saca del tormento. Hoy es un día que me siento súper bien y simpre agradecida de nuestro Padre.  Estoy haciendo muchas cositas en mi vida, lo cual está surgiendo bien.  Cuando vengan los momentos difíciles continuaré agarrándome de su manto para no desvanecer.

De otra parte y cambiando el tema radicalmente, estoy trabajando con uno de los problemas femeninos que se refleja en nuestro rostro y estoy bien contenta porque lo estoy eliminando con una crema.  Visité varios médicos y cuando pensé que no tenía remedio, una amiguita que superó el problema, me regaló crema que le sobró y la verdad es que estoy feliz porque el problema se está eliminando aceleradamente.  Pronto le diré cuál es el problema, el nombre de la doctora y teléfono para que las que tengan el mismo problema puedan ser felices como estoy yo.  No sé si hay personas de mi país leyendo este escrito, pero espero sea de bendición para otras damas de mi país o de otros países cercanos.

Lo maravilloso de todo es que,  me habia arrodillado,  le pedí a Dios que me ayudara a resolverlo y sólo pasaron semanas cuando me puso de frente a mi amiga que hacía tiempo que no la veía, no sólo con el nombre del doctor sino con la crema. 

Como les dije, no desvanezcan y agárrense siempre del manto de Jesucristo. Amén…


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