Señores que experiencia horrorosa he tenido hoy. Resulta que fui a mi trabajo y al llegar se está estacionando al lado de mi vehículo uno de mis compañeros de trabajo (éramos los únicos que laboraríamos hoy). Me bajé con mi cartera hablando con él, bromeando y así nos fuimos para la oficina.
Atendimos público y a la hora de almuerzo, mi compañero de trabajo buscó almuerzo y yo no bajé de la oficina por un período de nueve horas.
Cuando me hija me llama para que la fuera a buscar, comienzo a buscar las llaves y no las encontré. Le dije a mi compañero de trabajo que verificara si las había dejado en el carro. Estuve observado hasta que él llegó al carro porque sospechaba que estaban en el carro y mi preocupación era que los seguros se activaran, ya que no tenía copia de la llave.
De momento veo que trata de abrir el carro por el lado del pasajero y este tenia seguro. De momento lo veo dando la vuelta para abrir el carro por el lado del pasajero y ahí veo las llaves en sus manos. Me alegré, lo llamé y me dijo: No sólo las llaves estaban en el carro sino que el carro estaba encendido.
Me congelé al escuchar lo que me dijo por teléfono y no respondí nada. De inmediato lo alcancé para tomar las llaves e irme y le pregunté qué le puede ocurrir a un vehículo si está encendido tanto tiempo. Él me contestó que lo que afecta es gastar la gasolina (de momento pensó que estuvo encendido cuatro horas) y cuando me mencionó la gasolina, recordé que tenía un cuarto y que pudo haberla gastado. Mi compañero de trabajo me dijo que no, que no la gastaba completa (pensaba así porque creía que era menos tiempo que estuvo encendido).
Pues me fui al carro y cuando entré al mismo no me atreví prenderlo pensando que podía explotar por calentura. Me bajé mirando el bonete y no vi que saliera humo. Llamé a mi compañero de trabajo y le pregunté si no explotaba al encenderlo y me dijo que estuviera tranquila que no explotaría. Pues lo encendí y cuando vi lo que marcaba de gasolina pensé que no llegaría al puesto de gasolina que estaba cerca. En ese momento comencé a temblar, mi corazón se agitó, comenzando a perder el control de mi cuerpo. Llamé a mi compañero de trabajo y le dije que no tenía gasolina, él me dijo no te vas a quedar porque el puesto está bien cerca, pero según como vi la gasolina sabía que no llegaría por lo que le pedí que se fuera detrás de mí por si me quedaba (cosa de la que estaba segura). Cuando él llega a su vehículo, me monté en el mío y esperé que el semáforo cambiara a color verde para encender mi vehículo y ver si lograba salir del área laboral, cosa que le pedía a Dios con todo mi corazón por la vergüenza de quedarme sin gasolina y la vergüenza de explicar que dejé el carro encendido por nueve horas (no sé qué era peor).
Cuando vi el semáforo verde encendí el vehículo y arranqué en marcha y noté algo extraño lo cual me hizo pensar que se quedaría en mi área de trabajo. En eso el semáforo cambió a rojo y no me detuve porque sabía que si lo hacía me quedaría allí, por lo que una guagua iba a entrar con su luz verde y me crucé al frente la detuve con la mano para que me dejara salir y logré salir a la avenida principal temblando, sudando y con el corazón en la boca (ahora sé lo que es cuando las personas dicen con el corazón en la boca). Continué rogándole a Dios que me permitiera llegar y así lo hizo: llegué al puesto de gasolina. No me pude bajar rápido porque continuaba temblando, con el corazón en la boca y sudando. Esperé un rato sin bajarme del carro hasta sentirme más controlada. Mi compañero de trabajo me acompañó hasta el puesto de gasolina y ahí se enteró que fueron nueve horas y me dijo que fue un milagro que no se calentó y sumándole que estaba en el sol y con mucho calor.
Ahí fue que se me ocurrió mirar la temperatura del carro y gracias a Dios estaba normal.
Bueno, continué mi ruta sin prender el aire acondicionado hasta llegar a mi pueblo por miedo que se calentara. Cuando busqué a mi hija apagué el carro y esperé media hora por ella. Al encenderlo y estar en ruta, hizo un ruido raro por lo que estoy preocupada. No sé si mañana estará funcionando bien.
Esta experiencia no puedo contársela a mi familia y no lo haré hasta dentro de tres años si Dios lo permite. Lo que sí haré es pedirle a mi esposo que verifique el agua por si agotó el agua.
Que experiencia horrible he vivido hoy. Dios quiera que ustedes no pasen por eso. Sólo Dios permitió que no se terminara la gasolina, que el carro no se calentara, explotara o quemara. Solo quiero decirle públicamente a nuestro Padre Celestial: Gracias Padre, Gracias por ser tan bueno, Gracias por cuidarme y Gracias por Amarme como yo también te Amo.