No sé ustedes, pero en mi pueblo conozco muchas personas mayores, entre los 90 y 95 años, que tienen una característica en común y es que siempre se están riendo.
De estas personas, hay uno que tiene 90 años, maneja su guagua Four Runner y lo he visto saludando a la gente que están en la orilla de la carretera (me imagino que no los conoce, que posiblemente saluda por saludar). Este señor va a la Iglesia Evangélica con gabán, es un prieto elegante. Me gusta hablar con él porque me saca sonrisas, nunca lo he visto amargado.
De otra parte, mi tía tiene 95 años, tiene la mente 90% clara y también es excepcional, desde que ve a las personas, le enseña toda la dentadura, se ríe de lo más insignificante y está riéndose a carcajadas.
También conozco a otro de 91 que lo único que hace es reírse, te habla riéndose y se despide riéndose.
Mi madre tiene 81 años y es igual que ellos, al extremo que me dice en ocasiones: “tú no te ríes”. La realidad es esa, no sé reírme a carcajadas y no todo me hace reír, parece que me río en silencio. Así que, si mi teoría es correcta, que mientras más nos reímos nos ayudará a vivir más, tendré que practicar las carcajadas.
De hecho, hoy mientras estoy escribiéndoles esta nota, estoy en una cita médica con mi mamá y la señora que atiende a los pacientes está súper aborrecía, que horrible hablar con personas así, que maltratan a las personas. Entre una de las cosas, la señora nos dijo, “les dije que tenían que traer la tarjeta de las vacunas y eso todos lo saben”, con una actitud matadora y sin mirarnos. Lo que hice fue no contestar nada y hacerle señal a mami para que no respondiera nada, hicimos silencio, busqué la foto de la tarjeta, siguió “regañándome” y no contesté nada para que no fuera un obstáculo entre el médico y mi madre. Cuando la secretaria terminó le dije: “muchas gracias, eres muy amable” y me senté. Lo hice así para ver si le entraba el Espíritu Santo. Lo que no puedo creer es que este médico, el cual visitamos por primera vez, es todo lo contrario a su secretaria. Es súper alegre y agradable. La verdad que no entiendo este contraste entre él y su secretaria. Debe ser que son familia, quizás es su mamá.
Así que, la sonrisa que pudo eliminarme su secretaria, el doctor me la devolvió😁.