A la mayoría de nosotros, los seres humanos, nos hace falta tener compañía para tener con quien hablar, compartir alegrías y tristezas, disfrutar fuera del hogar y así como estos ejemplos, muchas razones más.
Lo triste de esto es que seleccionemos a una persona que nos va hacer más daño que bien. Por eso, aunque no hay nada seguro, si minimizamos probabilidades podemos salir mejor y premiados.
Empecemos por la belleza. La belleza física es importante pero no es eterna; el respeto debe fluir de ambas personas no de un solo lado; la confianza también debe surgir de ambas personas no de un solo lado o ninguno; la comprensión también es vital para poder entender a la otra persona; el cariño no se debe demostrar de un solo lado sino de de los dos lados y los intereses deben ser iguales o similares para que no caminen por rutas distintas y de este modo, no se pierdan todas las anteriores.
En realidad, no es fácil encontrar a alguien en un combo agrandado, pero se puede subsistir con alguien que aunque no tenga todas las cualidades deseadas, pero que tenga la mayoría y un poco de otra.
Amigos y Amigas, importante observar cómo esa persona trata a sus padres o familia. Si ves que no trata bien a su padre ni a su madre, no esperes que te vaya a tratar bien a ti, lo hará al principio, pero luego verás su verdadera personalidad.
Si desde antes de estar compartiendo contigo tenía una conducta de estar tomando bebidas alcohólicas más de lo normal, es apostador o apostadora de juegos, etc, podrás manejar la situación al principio, luego te reclamará diciéndote que lo o la conociste así, etc.
Por eso, tómalo con calma, observa, tómate el tiempo que necesites para evaluar la persona porque al final de todo:
Mejor es estar solo o sola que mal acompañado….