NUNCA PENSÉ QUE AL REALIZARME UNA PRUEBA DE DOPAJE (DROGAS) SE CONVERTIRÍA EN UNA PESADILLA


Se me había olvidado contarles que nos hicieron la prueba de dopaje a todos los que laboramos en mi actual trabajo.  No sé si todos conocen lo que es prueba de dopaje, pero para los que no saben, esta prueba es para detectar en el sistema de los empleados mediante la toma de muestra de orina, si el empleado consumió algún tipo de droga ilegal prohibida por el gobierno. De este modo, se le ofrece tratamiento de rehabilitación al empleado de dar positivo en la primera ocasión, en la segunda ocasión es suspendido de empleo y sueldo y en la tercera los despiden.  Obviamente es una vergüenza porque siempre se sabe quiénes arrojaron positivo en la primera ocasión (donde hay más de dos personas nunca hay secreto).

Pues les cuento que recibí una llamada telefónica donde me indicaron que todos los empleados de la oficina tenían que acudir a un salón, haciéndome la salvedad que yo también tenía que ir.  Antes de ir, pensando que era una actividad especial de sorpresa, decidí ir al baño de la oficina (es la primera vez que se me ocurre ir al baño; hasta ahora nunca he entendido porqué se me ocurrió ir al baño).  Al salir del baño de mi oficina, me dirigí al lugar  donde nos citaron con otro compañero y al llegar al mismo me percato que es una prueba de dopaje.

Me dieron el vaso para tomar la muestra de orina y antes de ir al baño tomé dos vasos de agua.  De inmediato fui al baño y la cantidad de orina no fue suficiente  (lamentablemente no se me ocurrió esperar más tiempo, ya que había ido al baño antes de salir de la oficina)  y los técnicos que tomaban las muestras me dijeron que tenía que tomar otra muestra porque esa no era suficiente (pero esto te lo dicen con mucha actitud como si todos fuéramos culpables). En ese momento me di cuenta que tenía que tomar mucha agua porque no tenía deseos de orinar para que tomaran la prueba y así lo hice.  El compañero de trabajo que me acompañó se realizó la prueba y se fue.  Yo en cambio continuaba tomando agua.  Aquí comenzó mi agonía y pesadilla. Comencé a ponerme tensa porque tomaba agua y no me daban deseos de ir al baño.  Me senté en una silla a tomar agua.  Llegaron mis otros compañeros de trabajo se realizaron la prueba y se fueron.  Llegó mi jefe y me pregunta que si todavía yo estaba allí y le contesté en voz alta que no tenía deseos de ir al baño para que los demás me escucharan.  Se fue mi jefe y seguían llegando y saliendo empleados de otras oficinas y yo allí.  El líder de la compañía se me acercó para preguntarme qué me pasaba y le dije que no tenía deseos de ir al baño, pero si había coca colas estaba segura que iría al baño.  Entonces, el líder bien amablemente me mandó a buscar dos coca colas de lata grande.  Me tomé la primera y no tenía deseos de ir al baño, me pasaba hielo por las manos y tampoco me daban deseos de ir al baño.  El terror se apoderó de mí porque parecía que estaba evadiendo la prueba y ese pensamiento me estaba acabando.  No padezco de la presión, pero estoy segura que me debe haber subido más de lo normal porque estaba atemorizada y mi temor era que no pudiera orinar.  Me tomé la segunda coca cola y tampoco iba al baño, continuaba mojándome las manos con hielo y tampoco me daban deseos de ir al baño.  Ya en este momento yo no existía, lo único que existía era un cadáver porque me imaginaba que todos me estaban señalando y con toda la razón.  El terror de no poder orinar cuando me dieran el vaso se apoderó de mi a tal grado que no me daban deseos de orinar y me aterrorizaba hacerme la prueba y que no pudiera. El líder me volvió a preguntar  y le contesté lo mismo que no tenía deseos de ir al baño.  Al ratito se me acercó uno de los técnicos que realizan las pruebas y me dijo que tenía que ir al baño porque ya me había pasado del tiempo.  En ese momento, me levanté de la silla y si los animales se dan cuenta cuando los llevan al matadero, así mismo me sentía yo, estaba tan aterrorizada de no poder tomar la prueba que llegué temblando al baño a tal extremo que cuando tomé la prueba junto con la orina imagínense que también salió.  Aquí mi mundo se vino al piso porque además de que lucía sospechosa por el tiempo que tardé, tras de eso los nervios me descontrolaron el sistema.  ¿Quién podía entender que no era que había consumido drogas sino que los nervios por temor a no poder realizarme la prueba descontroló todo mi cuerpo de forma total?, ni yo misma lo podia entender.  Gracias a Dios no tuve que repetir la prueba, pero eso no dejó de afectarme, sentí que viví un infierno lleno de terror y la mala experiencia me duro como dos semanas.  Gracias a Dios que  quedó fuera de mi memoria, lo recordé hoy y por eso se los estoy contando.

Así que cuando nos llamen nuevamente sin decirnos el propósito, jamás se me ocurrirá ir primero al baño. LECCIÓN DE VIDA


Deja un comentario