MI VIDA LABORAL: EXPERIENCIAS BUENAS Y EXPERIENCIA ESPANTOSA 


La vida es un regalo de Dios donde para unos es más fácil que para otros.  También es un misterio porque sabemos dónde nacemos, pero la mayoría de las personas no sabemos dónde moriremos, hoy tenemos muchas cosas materiales y mañana no las tenemos o por el contrario de no tener nada nos pudiéramos convertir en personas poderosas económicamente.  También hay personas que pasan por muchos problemas y jamás se levantan como hay otros que se levantan de todos los problemas.  Todo va a depender de nuestra actitud, que tan fuerte seamos de espíritu y la confianza que tengamos en nuestro Creador Celestial.

En mi vida han pasado tantas cosas que jamás pensé  vivir, pero gracias a la protección de Dios todo al momento ha sido para bien.  Como les dije en una de las historias anteriores, laboro en un lugar  (este es mi tercer y actual trabajo) donde brindo servicio a la ciudadanía, eso es algo que me encanta y así mismo se llena mi espíritu cuando los podemos ayudar.  Uno de mis compañeros de trabajo siempre me critica porque dice que yo tengo mucha paciencia y que soy demasiado buena, obviamente por no decirme una palabra soez: que soy bien pend…. Es que yo escucho a las personas y no me molesta tomar tiempo en ello, les confieso que algunos me drenan, pero para estos ya aprendí que no debo llevarlos en mi sistema para no convertirme en una persona insensible.  Mi jefe por el contrario no me critica porque está satisfecho con mi trabajo, pero me dice que recuerde que algunas personas son insaciables, para que me cuide de no llevar cargas que a la larga me van hacer daño. 

En mi segundo trabajo, laboré en un área de hospital y nunca olvidaré las primeras personas que entrevisté, era una señora y su hija.  En el hospital se encontraba su otro hijo entre la vida y la muerte, los médicos no les dieron esperanza de vida.  Aquí aprendí a ser fuerte en el sentido de no llorar, no ponerme melancólica y tener firmeza al atender a los pacientes.   Desde ese momento entendí  la actitud de las personas que laboran en emergencias médicas, ya que aprendes a ser fuerte y no llorar con los que lloran sino a resolver la situación y continuar con el próximo.  En ese lugar, al igual que con el tercero y actual empleo, también tuve una linda experiencia laboral, lo único que no me gustaba era que tenía que estar bien temprano en la mañana y yo soy dormilona.

Por otro lado, en mi primer trabajo, no tuve buena experiencia laboral.  Trabajé en dos oficinas distintas en la misma agencia y por mucho tiempo.  No era atendiendo público, más bien casi todo estaba relacionado con trabajo administrativo, incluyendo analizar y recomendar.  En dicho lugar todavía laboran muchas personas, lamentablemente allí hay muchas personas mal intencionadas y con malos deseos para los demás. Indisponen a unos con otros; cuando llegan a la oficina te besan de saludo y luego te despellejan por detrás. Pienso que esto se debe por la competencia de obtener los mejores puestos, lo cual está influenciado por la política partidista, ya que al trabajar para un partido político y este ganar, los activistas de dicho partido piensan que van a tener los mejores puestos por pertenecer o trabajar para dicho partido.  De este modo los grupos se dividen por ideologías políticas y si a esto le sumamos la maldad natural de la esencia humana, imagínense lo horrible que es laborar en un área así.  Viví tantas malas experiencias en ese lugar, tales como cuando llegué a la segunda oficina, estaban divididos en dos grupos, pero todos eran del mismo partido político y la competencia por los puestos entre ellos los llevaba a ser prácticamente enemigos disfrazados.  Aunque yo era del otro partido, también soy activista política, pero fuera del área laboral, por tanto me llevaba bien con todos.  No obstante, comenzaron a alarme de un grupo al otro para que me definiera con uno de los grupos.  Saben qué? logré permanecer como el jamón del sanwich: en el medio de los dos grupos.  Escuchaba todo lo que hablaban uno de los otros y me lo tragaba, jamás le decía a la otra parte lo que escuchaba.  Las apreciaba a todas mis compañeras de trabajo y esto me hacía sentir bien mal. Cuando llegaba el tiempo de política era peor porque se repartían los puestos para cuando ganaran y cuando ganaban algunos se quedaban sin puesto y esto se convertía en un infierno de malas relaciones interpersonales porque el puesto se lo daban al otro.

Al dejar fuera de mi trabajo la política, siempre trabajé al 100% cuando ganaba mi partido y cuando ganaba el otro, también trabaja al 100%  y por eso recibí acenso de puesto por la administración contraria.  Irónicamente mis mejores amigos que dejé en esa agencia son del partido contrario al mío con los que aún continúo comunicándome.  Gracias a Dios actualmente la política partidista en las agencias no está marcada como antes, esto es malo para los activistas, pero bueno para el país.

Como pueden ver le doy gracias a Dios que me sacó de mi primer trabajo donde aprendí que esos lugares son como la cárcel donde se dividen en grupo y le hacen daño a los demás.  Que por tener puestos de supervisión o más dinero, el ser humano es capaz de destrozar una amistad o lastimar a los demás.  Aprendí de mi segundo trabajo a ser fuerte en el momento de auxiliar a alguien y no ponerme a llorar con ellos sino a resolver la situación para facilitarles la carga  y en mi tercer trabajo estoy aprendiendo  que existe mucha gente insaciable  que se aprovechan de la nobleza de los demás.  También estoy aprendiendo a luchar por convencimiento, enfrentar lo que surja sin temor y trabajarlo, pero sobre todo he estrechado mi relación con Dios porque veo cómo me está dirigiendo, veo su mano en todos mis asuntos y estoy convencida de que me llevo al lugar donde Él quería que estuviese.


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