Los que han leído mis historias, les cuento que esta nueva historia trata sobre mi prima, la de la historia anterior titulada “Fue un Milagro de Dios”. Ya ustedes saben que antes de que Dios realizara el milagro en mi prima, ella vivía la vida loca como diría Ricky Martin. Les cuento que un día luego de trabajar, como era viernes, se fue para la casa de una amiga y comenzó a tomar cervezas. Estuvo pasándola bien compartiendo un viernes social. Continuó tomando hasta que se embriagó. No sé si ustedes saben que en la mayoría de las ocasiones, un borracho o borracha no reconoce su estado sino por el contrario quiere seguir tomando hasta que no pueda tomar más. Pues a mi prima le ocurrió al extremo que luego de haber tomado una caja de cervezas entre su amiga y ella, salió a comprar otra caja de cerveza para continuar tomando.
Ya era de noche, salió sola a una tienda para comprar más cervezas. Se montó en su carro, entró a la tienda comprando una caja de cervezas y se marchó para regresar a la casa donde se encontraba su amiga. Resultó que de momento se acerca un vehículo de la policía y le da instrucciones para que se detuviera. Una vez mi prima se estaciona, uno de los policías se acerca a ella y le indica que se encontraba manejando dando zic zac, que si tenía algún problema. En ese momento mi prima trató de explicar que todo estaba bien, que ella no tenía ningún problema, pero eso fue suficiente para que los policías se dieran cuenta que ella estaba borracha, ya que hablaba con la lengua enredada sin poder articular sus respuestas, además de que el policía pudo ver la caja de cerveza que llevaba en su carro (mi prima estaba ebria, pero esto fue lo que me contó de su mejor recuerdo).
El policía le dio la instrucción de que se bajara del carro. Ella trató de persuadir al policía para que la dejara ir, pero el policía le dijo que se bajara. En ese momento los policías le dijeron que le realizarían la prueba de alcohol mediante soplo. Mi prima les pidió que no lo hicieran que ella no estaba haciendo nada malo, pero los policías continuaron realizando su trabajo. Le hicieron la prueba de alcohol y al finalizar la misma, le quitaron la llave de su carro y le dijeron que se montara en la patrulla porque no podía manejar. El otro policía se montó en el carro de mi prima llevando el vehículo detrás de la patrulla hacia la casa de la amiga de mi prima y así dejar a mi prima en la casa para que no manejara dejándole también la citación para ver su caso en el Tribunal por manejar en estado de embriaguez. En mi país dependiendo de las circunstancias, esto implicaría cárcel, que te quiten la licencia de conducir o puntos de la misma, que tengas que ir a una escuelita, entre otros.
Mi prima acudió a la citación en el Tribunal totalmente avergonzada. Una vez entra al área del Tribunal, se encontró con un amigo de la infancia quien era agente. El amigo le preguntó qué hacía allí y mi prima le contó lo que ocurrió. Su amigo le preguntó quién era el Juez que vería su caso y cuando mi prima le dijo el nombre, el amigo le dijo: no te preocupes porque esa Jueza es más borrachona que tú.
Mientras escribo esta historia me doy cuenta que Dios siempre protegió a mi prima porque Él sabía que posteriormente ella le entregaría su vida en espíritu y en verdad. Les digo esto porque mi prima me dijo que la prueba de alcohol se dañó y al ocurrir esto no podía haber ninguna acusación en contra de ella. Me dijo que cuando la Jueza vio su caso le dijo: “Doña Fulana, tiene que tomar menos palos, en esta ocasión sólo será orientada ya que no tenemos los resultados de la prueba, así que vaya tranquila, pero beba menos”.
No obstante, mi prima continuó tomando bebidas alcohólicas, al principio se cuidó de no caer en lo mismo, pero luego continuó igual sólo que no volvió a tener intervención de la policía. Dios fue maravilloso con ella al darle oportunidades y antes de hacer su milagro final (ya saben que ella está de lleno en la Iglesia), había hecho otro milagro con ella al dañarse la prueba de alcohol en aquel momento, por lo que la historia pudo haber sido con un desenlace fatal.