En el país donde vivo somos trastocados por ondas tropicales, vaguadas, tormentas y huracanes, pero entiendo que los que tenemos 80 años o menos no habíamos vivido una experiencia como la de hace par de años. Ese mismo año llegó un Huracán Categoría 5, el cual afecto una pequeña parte de mi país, pero dos semanas después llegó otro con la misma intensidad que acabó con mi Tierra.
A la mayoría de las personas les gusta que lleguen las tormentas porque se suspenden las clases, los trabajo y a otros les gusta sentir los vientos, pero no es lo mismo una tormenta que un huracán. Ya ustedes saben cómo es mi familia de embelequera y cuando en el pasado (hace muchos años) avisaron que llegaría un huracán categoría 3, yo vivía con mis padres y como la casa tenía 5 cuartos, identificamos las puertas de los cuartos como si fuera un hotel y le asignamos un cuarto a los matrimonios que se quedaron en mi casa, estuvimos disfrutando la noche, jugando dómino, tomando cervezas y de momento comenzó a llegar una brisa y se intensificó a tal modo que estábamos jugando dóminos en la terraza, tuvimos que entrar de inmediato y así ocurrió todo como de sorpresa. Fue bien impresionante ese momento porque lograba mirar por la ventana y veía como las palmas de coco que son bien largas, verlas llegar al piso y volverse a levantar, así sucesivamente (parecían elásticas). También logré mirar por la ventana y ver la casa que estaba al otro lado de la calle intacta con una casa de madera sobre ella y cuando volví a mirar, sólo vi una nevera sobre la casa y una cama, la casa de madera y lo otro que contenía desapareció. También sufrimos mucho porque el viento pretendía derrumbar una puerta de cristal que estaba en la sala por donde entraba agua y todos los hombres que estaban en la casa se unieron para colocar un matress haciéndole fuerza a la puerta para que no se rompiera, también las ventanas comenzaron a abrir y cerrar. Lo que comenzó como una diversión finalizó como una agonía. Al otro día salimos a la calle y parecía que habían bombardeado la zona donde vivíamos y los inmensos árboles en el piso. Para ese tiempo había muchas casas de madera que desaparecieron y mucha vegetación.
Esa fue mi primera experiencia con un huracán, imagínense cómo nos sentimos cuando supimos que el que llegaba hace par de años era categoría 5? Nos imaginamos al monstruo Godzilla o King Kong. Les cuento que ese día nos preparamos y para mi casa me traje a mi madre y a mi padre quien estaba enfermo. Nos comunicamos con todos nuestros seres queridos para saber si estaban listos, ya que el Gobierno aseguró que ese huracán llegaría y que sería devastador por su intensidad, también porque iba a cubrir todo el país y lo peor de todo con una baja traslación (esto significaba que iba a estar mucho tiempo azotándonos).
Esa noche, como la llegada del huracán era aproximadamente a las cuatro de la madrugada, pasamos la noche durmiendo en la sala. La pesadilla comenzó aproximadamente a esa hora, no había luz, sólo podíamos escuchar las noticias por radio con baterías porque tampoco había Internet. Comenzaron los fuertes vientos (vivo en una casa con pocas ventanas, ventanas de madera y segura para situaciones como esta). Al escuchar como soplaba el viento, pensaba que si nosotros lo sentíamos con toda esa intensidad, los que viven en casas menos cerradas estaban sufriendo más que nosotros. El sonido del viento con sus ráfagas parecía que había un monstruo afuera, azotando sin piedad ni cansancio. No se detenía, llegaron las 5am y continuaba azotando, llegó el momento en que el terror invadió mi cuerpo porque teníamos una sola ventana cerca de nosotros y parecía que la iba a romper, comenzó a entrar agua por ella, sonaba la ventana tan fuerte que estuve rogándole a Dios que el huracán no la rompiera porque mi padre estaba enfermo y se me iba hacer difícil junto a mi esposo moverlo de ese lugar. Estuve más de dos horas pidiéndole a Dios que ya se fuera, que se calmara, que se acabara la agonía y el sufrimiento. Lo único que le podía decir a mi madre era que lamentablemente debía haber muchas personas muertas porque esto era peor de lo que nos imaginábamos y lo que deseábamos era que amaneciera, ya que de día pudiéramos manejar mejor la situación. Cerca de las 8am, para mi área comenzaron a ceder los vientos. Cuando logramos mirar por la ventana, todos los árboles que estaban frente a mi casa estaban secos, (color anaranjados, entiendo que como vivo cerca de la playa, el salitre debe haberlos quemado). Para este huracán no había tantas casas de madera como para el que les mencioné de Categoría 3 ni tampoco tantos árboles, pero hubo pérdidas de techos de zing. Hubo muchas muertes mayormente post huracán por la falta de energía eléctrica y facilidades, por lo que murieron muchas personas quienes se encontraban, en tratamientos en sus hogares y en casas de cuidos. Hubo muchas inundaciones donde las personas perdieron las pertenencias de sus casas, perdieron autos, lanchas, sus trabajos, etc. Muchas personas tuvieron que subir a los altos de sus hogares para no ahogarse con las inundaciones, hasta policías subiendo a los altos de los cuarteles siendo socorridos con sogas por gente buena del residencial público cercano, fue algo aterrador e inolvidable. Sobrevivimos a esa tortura e iniciamos la otra.
No había luz ni agua (gracias a Dios nosotros teníamos planta eléctrica y bomba de agua), pero como la gasolina estaba racionada, era una tortura hacer las filas inmensamente largas (de horas) para comprar un poco de gasolina, en muchas ocasiones te decían que sólo podías comprar diez dólares y no era sólo la gasolina, también había que hacer filas inmensas en los supermercados y cuando lograbas entrar habían muchas góndolas vacías. Las filas eran para todo lo que necesitábamos.
En el lugar donde vivo para algunas personas la luz llegó treinta días después y nosotros caímos en ese grupo. De este modo ayudamos a nuestra familia que no tenía luz guardándoles carnes, aguas fría y hielo. Todavía no teníamos Internet ni agua (pero como les dije teníamos una bomba de agua por lo que no padecimos de ella). Luego fue llegando la luz lentamente porque el daño fue general, el agua también y el Internet. Era hermoso escuchar cuando nos encontrábamos en la noche en algún lugar donde no había luz y de momento llegaba, era una algarabía gritando de alegría (en la noche los gritos de alegria cuando llegaba la luz se escuchaban a larga distancia, ya que en la noche hay silencio).
Como les dije, han pasado varios años y todavía hay familias como decimos en mi país: con los tordos azules en sus techos, ya que aún no han recibido la ayuda para tener techo seguro. Esto también se debe a que al no tener permiso de uso de construcción que provee el gobierno para las construcciones de las casas (muchas veces se construye en terreno de la familia) lamentablemente es cuesta arriba porque es como no tener derecho a las ayudas, pero esperamos que se pueda solucionar para todos.
Después de contarles esta historia real, le pido a Dios que en mi país no la volvamos a experimental y también le pido a Dios que ustedes tampoco la experimenten. Es posible que personas de mi país lean esta historia, así que lamento mucho haberlos transportado a ese momento. Dios los bendiga….