En mi país se le llama chinchorreo cuando un grupo viaja en una guagua y se detienen en diferentes lugares donde haya bebida, comidas tales como frituras, música y todo lo que conlleve alegría y disfrute. Algunos grupos coordinan para tener el mismo color de camiseta y en la mayoría de los casos son familia o amigos.
Los que han leído mis historias anteriores, ya conocen que tengo una familia extendida y el chinchorreo era parte de nuestros planes dos veces al año. Antes de salir en la guagua siempre se hacía una oración y luego arrancábamos en la mayoría de los casos hacia los lugares que previamente seleccionábamos. En muchas ocasiones salíamos aproximadamente a las 11:00am y al mediodía nos deteníamos a almorzar para luego continuar (casi siempre almorzamos lechón asado). En la guagua llevábamos neveritas con cervezas las cuales se repartían en los trayectos largos, también llevábamos comida ligera tales como quesos, chicharrones, jamón, etc. Siempre la pasábamos súper bien hasta el día que vivimos un infierno en carne viva y desde ese momento no hemos planificado un chinchorreo.
Les cuento que hace año y medio nos fuimos la familia extendida de chinchorreo, éramos aproximadamente 40 personas. Nos fuimos a disfrutar, nos detuvimos en muchos lugares, bebimos, comimos, bailamos y aproximadamente a las once de la noche, ya estábamos a 10 minutos de nuestro destino final y uno del grupo quien tenía 30 años en ese momento, seis pies con cinco pulgadas y acompañado de su esposa, me informaron que estuvo tomando shot con pitorro o mejor conocido como caña (bebida sólo para valientes) y en ese momento nuestra felicidad finalizó.
El conductor de la guagua manejaba rápido porque era tarde, estuvimos muchas horas de chinchorreo y el que tenía 30 años con seis pies y cinco pulgada de estatura a quien le llamaremos Joe, se molestó con el conductor porque alegadamente el conductor estaba manejando muy rápido (era la borrachera que tenía Joe lo que lo indujo a provocar al conductor) y comenzó a insultar al conductor con palabras soeces. El conductor le decía a Joe que se callara y Joe continuaba repitiéndole palabras tales como cabr……, hijo de p…. Tratamos de que Joe se callara, pero no lo logramos.
El conductor perdió la paciencia y detuvo la guagua en el medio del carril para ir a pelear con Joe que estaba al final de la guagua escolar (los carros que estaban detrás de nosotros tocaban bocina para que la guagua se moviera porque no sabían lo que ocurría). Los que estaban al frente de la guagua agarraron al chofer para que no llegara a Joe y yo que estaba cerca de Joe junto con lo que estábamos a tras tratábamos de sostener a Joe, tarea que fue cuesta arriba por lo fuerte que es Joe y la borrachera que tenía lo convertía como si fuera Hulk (personaje hombre verde fuerte).
En ese momento logramos detenerlos a los dos y el conductor regresó a su asiento para continuar la marcha. De inmediato Joe vuelve a gritarle palabras soeces al conductor y este vuelve a detenerse. El conductor lleno de ira baja de la guagua y le grita a Joe que baje para pelear. En ese momento volvemos hacer fuerza con Joe para que no bajara de la guagua porque conocemos al conductor y sabíamos que tenía arma por supuesto legalmente, pero con coraje se cometen errores y horrores. Luchamos sujetando a Joe hasta el cansancio y logramos que no bajara, ya que el conductor desde afuera se acercaba a la ventanilla donde lograba ver a Joe y lo incitaba a que bajara para pelear. No culpo al conductor, ya que Joe actuó mal al agredir al conductor con palabras soeces, pero también entiendo que faltaba tan poco tiempo para llegar que el conductor pudo haberse controlado ya que sabía que Joe estaba borracho. En este momento, como Joe no bajó de la guagua, el conductor regresó a su asiento para continuar la marcha e hizo una llamada a alguien diciéndole que fuera al lugar donde nos dejaría en los próximos cinco minutos, que fue el lugar donde nos buscó el chofer.
De la llamada que realizó el chofer, demás está decirles que el temor invadió todo mi cuerpo y le dije a dos de los que estaban en la guagua que el conductor llamó a alguien para que estuviera en el lugar donde nos dejaría y eso me causaba mucho temor pensando que podía haber una masacre con nosotros, ya que lamentablemente no existe la tolerancia en mi país y me parece que en ningún lugar del Mundo. Algunos se quedaron y llamaron a sus familiares para que los fueran a buscar al lugar donde nos paramos por segunda ocasión y ahí también se quedó una del grupo quien fue a buscar a la madre de Joe para que llegara al lugar donde nos dejaría la guagua para ver si ella lo controlaba, los demás continuamos en la guagua.
Cuando llegamos al destino final, se encontraba un carro en ese lugar y del mismo bajó un hombre y una mujer. Cuando el conductor detiene la guagua, se dirige hacia la parte de atrás de la guagua donde está Joe para pelear con él y ahí volvemos a luchar con ambos para que no peleen (los que estaban al frente uno de ellos era mi hermano y otros sujetaban al conductor para que no llegara a Joe y los que estábamos atrás sujetábamos a Joe para que no llegara al conductor). Yo casi no tenía fuerzas, pero seguía tratando de detenerlo. Los que estaban al frente lograron sacar al conductor de la guagua por la puerta principal y supe que a quienes llamó el conductor fue a su hermana y cuñado estando estos frente a la guagua. Ya que ellos estaban al frente y el conductor estaba agitado, los que estábamos atrás logramos sacar a Joe por la puerta de emergencia, puerta posterior de la guagua.
Una vez estando ahí, cuando miro hacia la derecha, veo al conductor que viene corriendo desde el frente hacia la parte de atrás para pelear con Joe. Lamentablemente siempre tiendo hacer esto y cuando el conductor llega me metí en el medio para evitar que pelearan y sin darme cuenta caí al piso y tragué arena, al segundo mi hermano quien es un hombre fuerte y alto, también estaba en el piso al lado mío, de inmediato otra de las del grupo también estaba en el piso frente a nosotros; caímos sin saber cuál de los dos nos empujó, pero esto fue lo que hizo que se controlaran y se alejaran si pelear (en mi caso entiendo que fue el conductor, pero estoy clara que no fue su intención).
La madre de Joe llegó enojada preguntando que le dimos a su hijo, preguntaba por qué su hijo estaba en esas condiciones, responsabilizándonos por un hombre de 30 años con esposa e hijos. Lo que debimos preguntarle fue por qué no nos dio el bolso con pamper para cambiarlo y darnos la botella con leche para que no tomara bebidas alcohólicas.
Aquí terminó esta odisea, Joe se fue con su madre y esposa; el conductor se llevó la guagua y sus familiares se fueron detrás de la guagua en su vehículo. Esa noche no pude dormir porque me sentía tan mal por lo sucedido que al día siguiente llamé a Joe y le dije que llamara al conductor para que se excusara. Logré convencerlo y lo llamó excusándose adjudicando su conducta al estado de embriaguez. Una de las razones de hacerle esta petición a Joe fue porque ambos se conocen y esto provocaría otros problemas cuando se encontraran en algún lugar.
Además, llamé al conductor y le pregunté si Joe lo llamó y me dijo que sí. Que aceptó su excusa, pero que debe controlar el consumo del alcohol. Gracias a Dios entre ellos todo terminó bien. No obstante, estuve sufriendo mucho por este suceso, prácticamente más de seis meses. La pesadilla pasó, algún día volveremos a inventar otro chinchorreo, pero con bebida para “cobardes” sin bebida para “valientes como el pitorro <caña>”.