Desde que mi esposo y yo nos casamos, realizamos compra en el supermercado una vez al mes. Cuando nuestras niñas eran pequeñas los cuatro íbamos al supermercado y era como si fuera un pasadía, los cuatro lo disfrutábamos porque al finalizar comprábamos en un fast food, comíamos en el mismo o nos llevábamos la comida para la casa. Nuestras hijas lo disfrutaban porque compraban lo que se les antojaba en el supermercado y luego comíamos en el fast food que ellas eligieran. En el supermercado siempre llevábamos dos carros, uno lo llevaban ellas y el otro lo llevaba yo porque mi esposo es el que selecciona la comida rutinaria.
Hoy día nuestras hijas no nos acompañan al supermercado (tienen 21 y 25) y mucho menos porque mi esposo me levanta a las 7:00am para salir a las 7:30am (ellas se levantan aproximadamente a la 1pm). Mi esposo me despierta a la hora mencionada un fin de semana cuando mi deseo es levantarme más tarde, pero me levanto con todo mi pesar. Nuestras hijas preparan una nota con todo lo que desean que le compremos y durante la noche la deslizan por debajo de la puerta de nuestro cuarto para que la veamos cuando nos levantemos.
Les cuento que mi esposo y yo fuimos ayer al supermercado y nos quedamos sorprendidos. Las dos veces anteriores que fuimos al supermercado comenzamos a ver las señales, pero ayer fue impactante.
En el supermercado donde siempre compramos vimos que la docena de huevos hace meses atrás la tenían en oferta a cuatro docenas por cinco dólares. Ayer vimos que una docena de huevos cuesta $5.65. También vimos que el precio del pavo incrementó grandemente, de $20 a $30, los plátanos verdes grandes costaban como mucho 75 centavos o un dólar y ahora los venden pequeños a $2. Del mismo modo vimos que un paquete con dos pechugas costaban $4 y ahora casi $8 y las pechugas deshuesadas también subieron casi al doble de su precio anterior.
No sé qué está ocurriendo, si es en el Mundo entero a causa de la inflación, pero está intolerable, preocupante y lo peor de todo es que los precios que suben no bajan. Le comenté a mi esposo en forma de broma que si la situación continúa así, tendremos que sembrar árboles y plantas para alimentarnos, además de un corrar de gallinas para obtener huevos y carnes. Esto me recuerda el tiempo de mis abuelos. Ellos tenían gallinas, con las gallinas hacían sopas y con las palomas cardos; además de los múltiples árboles con frutas. Espero que no tengamos que regresar a esto porque hoy día no tenemos los terrenos que tenían nuestros abuelos y adaptarnos despúes que tenemos todo fácil, sería una tarea difícil.
No me gusta escribir situaciones negativas como estas, pero me desahogo con ustedes contándoles lo que vivo en mi diario (quizás alguno de ustedes esté viviendo muchas de estas experiencias) y como tiendo a ser positiva, espero que esta inflación no dure mucho tiempo. Amén