En mi país hay personas que le llamamos deambulantes porque no tienen hogar y duermen en algún lugar que consiguen que en muchas ocasiones puede ser en las plazas públicas, debajo de los puentes, lugares donde haya techo o asientos donde puedan dormir. La mayoría de ellos, según los que he visto son adictos a droga. Dependiendo como este mi estado de humor le doy dinero o les compro comida, algunas veces le hablo de los milagros de Dios y en otras ocasiones, de inmediato les digo que no o simplemente no los tolero por su insistencia o por ser malcriados y agresivos.
Sin embargo, el sábado me encontraba en el servi-car del Kentucky Fried Chicken hablando con mi madre mediante el teléfono celular. Estaba esperando en el área de la bocina en lo que tomaban la orden, en ese momento se acerca un señor en una bicicleta, como de 58 a 65 años. Obviamente sabía que me iba a pedir dinero porque ese es el estereotipo de los deambulantes, pero no se veía mal vestido ni tampoco aparentaba ser adicto a drogas.
Cuando llega a la bocina, yo tengo el cristal de mi auto bajo esperando que me atiendan y el señor me dice: “no le voy a pedir dinero, le voy a pedir que me compre comida porque tengo hambre”, como yo estaba hablando por teléfono con mi madre, con la cabeza le dije que sí y me dice: “cómpreme dos presas de pollo” y con la cabeza le dije que si porque estaba hablando con mi madre. Cuando me atiende la del Kentucky, ordené para mí dos costillas, papas fritas y refresco; para el señor ordené dos presas con papas fritas y refresco. Una vez realicé la orden, el señor se movió en su bicicleta para esperar que pagara y le entregara su comida.
Recogí la comida y me detengo al lado del señor. Le dije déjeme buscar dentro del bolso su comida porque la mía es diferente. En ese momento lo tengo al lado mío, yo en mi guagua y él al lado de mi puerta esperando su comida. De inmediato me dijo: “¡que bonita es su guagua!, esa guagua es vieja verdad”? Le contesté que sí que la guagua es vieja, pero que es la princesa de mi casa. Me dijo: “waoooooo… pero que linda está, está bien cuidada, así mismo debes estar cuidando tu familia”. Le contesté que sí que así mismo cuidaba a mi familia y me dijo de inmediato que él cuidó a su mamá la cual falleció hace siete meses, pero que tenía alzheimer sin movilidad. Le contesté que yo también estoy cuidando a mi mamá y que lo importante era que él pudo cuidar a su mamá y estar con ella cuando más lo necesitó. Después nos despedimos.
Tuve sentimientos encontrados porque me sentí tan feliz por la experiencia con este deambulante que de inmediato llamé a mis hijas y a mi esposo para contársela. Luego llamé a mi madre y también se la conté, pero cuando hablaba con mi madre, en este momento me sentí triste porque entendí que posiblemente ese señor perdió a su familia, su hogar y por eso relacionó el cuido de mi guagua con el cuido de la familia. Pudo ser una pérdida por diversas razones que hasta la causamos nosotros mismos, como el divorcio. Además, entendí que es un buen hombre por haber cuidado a su mamá enferma.
Es por ello que, le pido a Dios con todo mi corazón que lo cuide, lo guie en el lugar donde se encuentre y lo ayude a salir del trauma mental en que se encuentra. Que así como él debe haber muchas personas en el Mundo. Dios los bendiga a todos ayudándolos a salir de esa circunstancia y nos siga bendiciendo a nosotros y seres queridos para no caer en una situación como esta.