Tengo una prima con la que he copartido desde que era pequeña y la considero como mi única hermana. Les cuento que desde que éramos pequeñas a ella le gustaba subir los árboles del patio de nuestros abuelos, me defendía si alguna niña tenía alguna controversia conmigo, jugábamos mucho, dormíamos juntas cuando nos quedábamos en la casa de nuestros abuelos y esa noche nuestros abuelos nos regañaban porque nos reíamos toda la noche y ellos no podían dormir. En la juventud continuábamos juntas, pero ya no éramos sólo nosotras dos sino que formamos un grupo. Transcurriendo el tiempo, mi prima me dijo que sacó cita con un psiquiatra porque se sentía confundida debido a que sentía preferencia por su mismo género (mujeres).
Cuando visita el psiquiatra, este le hace preguntas de índole sexual lo que aparentaba ser que quería identificar si a ella le podía atraer el género masculino (no me gustó lo que el psiquiatra le preguntó ni tampoco la manera como la dirigió porque son cosas vergonzosas, cosas que no relataré en esta historia porque no sé si la leen personas menores de 30 años de edad). Le dije a mi prima que no fuera a la segunda cita porque no me gustaba la técnica de ese psiquiatra, pero acudió a la segunda cita. Cuando mi prima acude a la segunda cita, el psiquiatra estaba acompañado por una mujer homosexual (lesbiana) y le dice a mi prima que comience a salir con ella. Mi prima así lo hizo y desde ese momento comenzó una nueva vida. Compartió con la mujer que le presentó el psiquiatra por 5 años, pero una vida loca. Les digo una vida loca porque la mujer que le presentó el psiquiatra, en el momento en que se la presenta a mi prima, vivía sola con dos hijas, pero luego vivió con el padre de sus hijas y mi prima compartía con todos como una familia aunque no tenía nada con ella mientras estaba el padre de las niñas. Luego el padre de las niñas fallece y la amiga de mi prima continúa compartiendo con mi prima hasta que conoce a otro hombre y queda embarazada. Vivió con este hasta que nació su hija y mi prima continuaba cerca de ella, pero sólo como amigas y a nosotros también nos caía bien por ser súper agradable. Todos nos convertimos en amigos de la amiga de mi prima. Pasó el tiempo y la amiga de mi prima tomó otro rumbo, se fue a vivir a otro país y no la hemos vuelto a ver ni siquiera mi prima.
Mi prima continúa su vida y varios años después me dice que conoció a alguien y quería que yo la conociera. Para mí no fue una buena noticia porque esperaba que cambiara su vida y no porque yo sea homofóbica, ya que no lo soy, sino porque sabía lo que ella iba a sufrir al estar en ese ambiente (homosexualidad) que hace 30 años atrás era más difícil que hoy día. Además, yo no soy nadie para juzgarla porque la Biblia señala pecados en los diez mandamientos que todos los seres humanos los hemos cometido (porque no aprendemos) y también menciona en el Nuevo Testamento otros pecados como el homosexualismos, por tanto es igual como mentir, no hacer justicia, no honrar a nuestros padres, no amar al prójimo como a nosotros mismos, etc..
Bueno, les digo que mi esperanza era que fuera alguien profesional como ella, alguien que le gustara echar hacia adelante como ella, seria y agradable, pero saben qué?, me presentó a alguien llena de tatuajes, sin modales, desagradable, misteriosa y físicamente un hombre. La conocí ese día, la volví a ver tres veces más porque no tenía alternativa y trataba de ver a mi prima cuando ella no estuviera cerca (vivió con mi prima 7 años). La amiga de mi prima por su parte, obviamente se dio cuenta que a mí no me agradaba ella.
Ustedes dirán, si tu prima es feliz con ella a ti no debe importarte. Tienen razón, pero el sexto sentido nunca se equivoca cuando se trata de personas que amamos. Le digo esto porque mi prima en su séptimo año conviviendo con ella, me llama preocupada porque veía jeringuillas y sangre en su baño, pero peor aún, mi prima sabía que su pareja era adicta a heroína y no me lo dijo desde el principio. Como la aparición de las agujas era a diario, veía las marcas en sus brazos y la petición de dinero era recurrente por eso mi prima me informó todo lo que estaba ocurriendo.
Se podrán imaginar que mi sufrimiento comenzó en sangre viva. Le dije que la sacara de su casa, pero la amiga de mi prima tenía llaves de la puerta. Le dije, pues vete de la casa y vemos cómo lo resolvemos después. En ese proceso, mi prima continuaba en la casa, la amiga le pedía dinero y equipos que mi prima tenía en su casa para venderlos y más adelante la amiga comenzó a verse con otra adicta y ahí mi prima cambia los candados de la casa para que no pudieran entrar a su casa. La amiga de mi prima se paraba frente a la verja para que ella la dejara entrar, la llamaba y la perseguía. La llamaba a su trabajo y yo temía mucho que cometiera el peor acto delictivo contra mi prima.
Me vi indefensa, que no podía ayudarla ante alguien que estaba fuera de su control por la adicción a la heroína y la distancia de mi residencia a la de mi prima. Saben qué?, recurrí a nuestro Salvador, Dios. Le pedí con todo mi corazón y con Fe para que la ayudara, le pedí que la salvara: la dejé en manos de nuestro creador porque confío en Él.
Lo que me sorprendió fue que pasó poco tiempo cuando mi prima me dijo que conoció a una señora que es cristiana (pentecostal) y que estaba visitando la Iglesia con ella. Agradecí tanto a Dios porque me escuchó, vio mi corazón sufrido y más aún la llevó hacia la Iglesia, lo menos que me imaginaba. No obstante, la amiga adicta de mi prima continuaba acosándola hasta que pasó aproximadamente un año y la dejó en paz. Mi prima continúa en la Iglesia y destacándose en la Iglesia aportando con su talento. Desde ese momento reafirmo mi Fe en el ser maravilloso que está a la disposición de todos nosotros. Esta es una de las historias reales que me hace sentir feliz al compartirla porque aunque se vean en la peor situación, si confían con todo su corazón en nuestro Padre Celestial, aunque vean su situación imposible de superar, lo superarán porque Dios nos ama y nos perdona si nos arrepentimos de corazón y confiamos en Él.