LA VIDA NOS DA SORPRESAS… JAMÁS LO IMAGINÉ…


Antes de iniciar esta historia real, les recomiendo que no confíen sus secretos a nadie.  El día que lo hagan, esa persona tiene otro confidente, se lo contará, y así sucesivamente continua la cadena. En mi caso, los elegí a ustedes para contarles estas historias porque no me conocen, así que me puedo arriesgar a contarles mi vida y de conocidos. Ahora, veamos la siguiente historia, lo que jamás imaginé.

Mi tía a quien le llamaremos Ana, es la hija menor de cuatro  hermanos.  Ana culminó su bachillerato en Educación por lo que toda su vida se dedicó a educar académicamente a los niños de sexto grado y esa fue su pasión.  Siempre fue una joven seria, educada, intachable y religiosa.  Cuando tenía quince años se enamoró de un joven serio, agradable, educado y respetable, a quien le llamaremos Carlos.  Estuvieron de novios y comprometidos hasta los 23 años.  Algo ocurrió entre ellos que finalizaron la relación.  Cuando esto ocurre, Ana se entera que Carlos estaba conociendo a otra muchacha del pueblo vecino y Ana conoce a un muchacho amigo de mi padre quien vivía en un pueblo lejano, a quien le llamaremos Luis.  Luis era un hombre guapo, cariñoso, alegre, extrovertido y codiciado por todas las muchachas solteras de la comunidad donde vivían mis padres, pero Luis se interesó en Ana y ella lo acepta como novio por vengarse de Carlos.  Pasaron varios años, Ana y Luis se casaron y un mes después Carlos también se casó con la muchacha que conoció del pueblo vecino.

Los dos matrimonios fueron exitosos; ambos tuvieron una hermosa familia. Carlos tuvo  hijos, nietos, un matrimonio de muchos años admirados y una familia ejemplar en la comunidad porque tenían un matrimonio  intachable.  De otra parte, Ana  tuvo hijos, nietos y también un matrimonio intachable, admirable y de prestigio.  Ana continuaba visitando la Iglesia, pero Luis no visitaba la Iglesia.  Ana fue una mujer enfocada únicamente en su familia, dedicada a sus hijos y esposo. Parecía ser feliz.

Después de aproximadamente 49 años de casados, lamentablemente Luis falleció.  Ana cuidó a Luis hasta su último suspiro.  Fue una excelente esposa.  No obstante, dos años después, teniendo 78 años de edad, Ana le confiesa a  su familiar que mantiene una relación amorosa con Carlos quien tenía 79.  Fue increíble entender que Carlos y Ana nunca se olvidaron.  Carlos se mantenía bien con su esposa y familia al igual que Ana, pero siempre se amaron,  (mientras ella estaba “felizmente”  casada, Carlos visitaba los lugares donde ella asistía para verla aunque fuera de lejos y ella no se daba cuenta).  Para mí fue bien impactante saber que después de tantos años donde cada uno emprendió su familia y ahora eran ancianos, iniciaran una relación como si fueran novios.  Carlos la visitaba en su hogar cuando sus hijos no estaban y salían a comer.  Ana le compraba regalos y le preguntaba qué iban hacer con su relación (ella estaba dispuesta a contarle a sus hijos, ya que ellos ni se lo imaginan) y Carlos le contestaba que ser novios. Obviamente Carlos estaba casado y su esposa también era una anciana de la edad de ellos.  Posteriormente, en la Pandemia del Covid 19, fallece Carlos.

De esta historia entendí que debe haber muchas personas que aparentan ser felices con sus parejas, pero aman a otra persona hasta el día de su muerte.  El amor es poderoso e incontrolable. Jamás imaginé que a estas familias les estuviera ocurriendo una situación como la descrita.  Lo único que le pido a Dios es que a mí no me esté pasando lo mismo, no por mi parte, sino por mi esposo y espero en Dios que a ti tampoco.


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