SI VIVISTE ESTA HISTORIA, EL RESULTADO FUE EL MISMO? (TERCER Y ULTIMO CAPITULO)


En esta historia, primer y segundo capítulo,  les relaté la vida de mis padres, ahora les hablaré sobre mí. Muchos de ustedes tal vez estarán pensando cómo pude ser feliz con unas vivencias como las que les mencioné.  Les cuento que mi padre, quizás porque yo era la única nena, me daba mucho cariño desde niña y durante toda mi vida. No olvido que siempre cuando me pasaba por el lado me tocaba la barbilla o me apretaba la nariz. Al crecer, mis opiniones para  él eran importantes y en la mayoría de las  ocasiones él las tomaba en consideración.  Tal vez otro factor que influyó para ser feliz, fue la similitud de mi padre y yo en cuanto a nuestra personalidad: pasivos, empáticos, compasivos con las necesidades de los demás, sumisos, humildes y caritativos.  De mi madre no adquirí ninguna característica de su personalidad: egoísta, fuerte, inflexible e  intolerante.  Les aclaro que mi madre tenía esa personalidad, pero era buena conmigo, su personalidad me molestaba sólo cuando la veía actuar con las demás personas con una de las características que les mencioné.

Dicho esto, las peleas continuas de mi madre con mi padre por su vida de mujeriego como les conté en el primer y segundo capítulo, era algo de los que mis hermanos y yo nos acostumbramos.  Escuchábamos a mi madre gritarle a mi padre por un tiempo prolongado y decirle todas las palabras soeces que se le ocurría y esto  no nos afectaba porque era algo esperado con la misma finalidad: al día siguiente seguía con él al como si nada hubiese pasado.

Bueno, les cuento que mi padre enfermó de cáncer.  Mis hermanos incluyendo el que no es hijo de mi madre, mi madre y yo, cuidamos a mi  padre hasta su último suspiro.  Una de las tristezas para todos era que al tener cáncer en la lengua, al final nosotros no entendíamos lo que nos expresaba y llegó el momento en que sólo nos miraba sin poder hablar.  Recuerdo que para él era bien importante que sus cuentas estuvieran sin deudas y que se cumpliera con su deseo en cuanto al funeral.  Por ello, en dos ocasiones siendo la última una semana antes de fallecer, tuve el valor de informarle sobre los pagos realizados en sus cuentas y que las mismas estaban saldas.  También tuve el valor de decirle que su funeral también estaba saldo y que estuviera tranquilo porque íbamos a estar pendiente al hijo (mi hermano) que tuvo fuera de matrimonio.  Tal como se lo dije, así lo hemos cumplido.  A mi madre la estoy cuidando y disfrutando tal como se lo pedí a Dios antes de que mi padre falleciera.   Próximamente cumple 81 años y la llevo a pasear o hacer compras los sábados y algunos domingos.  Otro detalle que no les he mencionado  es que al no divorciarse de mi padre, quedó cómoda económicamente (con una buena pensión y seguro social) y la amante privilegiada de mi padre (la que le daba dolores de cabeza a mi madre) actualmente convive con un guardia de seguridad de otra nacionalidad (visiblemente comparable a los que llaman Sanky Panky) y al parecer este se encargará de lo poco que ella recibe de Seguro Social y pensión por jubilación (ironías de la vida, lo que llaman: el karma).  También comparto con ustedes que como dato inesperado, quizás por la edad avanzada que tiene mi madre, básicamente tiene las características de la personalidad que tenía mi padre y no las que ella tenía:  así es la vida (such is life).

Moraleja: la vida está llena de misterios, cosas extrañas que no podemos entender.  No te cohíbas en dar consejo y si la persona toma otras decisiones no te martirices.  Si la situación te trastoca, recuerda que también puedes recurrir a la oración si es que crees en un ser superior a nosotros, en mi caso la oración y la Fe me ha ayudado muchísimo.  Así que finalizo diciendo: DISFRUTA LA VIDA EN ORDEN DIVINO PARA QUE PUEDAS VALORAR, COMPARTIR Y  GOZAR DEL HERMOSO REGALO DE NUESTRO CREADOR: LA VIDA.


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