¿SI VIVISTE ESTA HISTORIA, EL RESULTADO FUE EL MISMO?(SEGUNDO CAPITULO)


Tal como les mencioné en el capítulo anterior, ahora les contaré sobre mi madre. Muchos de ustedes estarían pensando que mi madre no vivía con mi padre o estaba muerta, pero no: mi madre convivió con mi padre durante 59 años, precisamente hasta el fallecimiento de mi padre. Ella me contó que conoció a mi padre a los 15 años y a los 16, decidió irse con él (esta es la expresión en mi país cuando una joven abandona su hogar para vivir con su novio, en la mayoría de los casos en la casa de los padres del joven) y así ocurrió.  La diferencia de edad entre ellos era de 5 años, mi padre tenía 21 años, por lo que él era mayor de edad.

Mis padres eran miembros de clubes sociales, siempre salían juntos a las distintas actividades hasta que mi padre como les mencioné en el capítulo anterior, su vida dio un giro convirtiéndose  en un funcionario público (político) de Alta Sociedad. Al ser un  funcionario de “Primera Clase” tuvimos muchas ventajas tales como el respeto, consideraciones especiales en todos los ámbitos, altos ingresos económicos, regalos costosos, entre otros.  Esto es placentero para las familias donde existe el respeto, consideración y amor hacia su pareja (familia).  Lamentablemente, al ser mi padre mujeriego y como en todo lugar existen mujeres (y hombres también) que por estar cómodos económicamente realizan cualquier acto inmoral, deshonesto o impúdico, aquí comienza la odisea de mi madre.

Mi madre culminó el cuarto año de escuela superior tomando un examen (no en un escenario escolar) y no continuó estudios universitarios.  Se dedicó toda su vida a atender  el hogar, lo que se conoce en mi país como  Ama de Casa.  Mi madre es una mujer bonita (todavía lo es a pesar de su edad)  y a cuidado muy bien su cuerpo, cutis y cabello. Nunca trabajó y siempre tuvo todo lo material, pero sufrió mucho por el adulterio sin freno cometido por mi padre.   Peleaba continuamente con él, le gritaba, le decía las palabras soeces inimaginable,  pero todo era momentáneo.  Al día siguiente estaba planchándole la ropa y todo lo que él necesitara.  Llegó el momento que para nosotros era normal escuchar sus peleas y mis hermanos le decían que se divorciara, decía que lo haría, pero nunca sucedía.  Me contó que en una ocasión llegó al lugar de trabajo de mi padre, abrió la puerta de la oficina de mi padre y vio a la amante privilegiada con mi padre en la Oficina.  Decidió cerrar la puerta y retirarse.  Les cuento que si llego a ser yo, la policía me tenía que sacar del lugar y estoy segura que a ustedes también.  Ella pensaba que además de la amante privilegiada, mi padre tuvo romances con varias de las que trabajaron con él. 

Al pasar el tiempo, pienso que mi madre lo amaba, aunque ella lo niega o puede ser que  al vivir  con él desde tan corta edad, lo veía como su proveedor, como un padre,  una costumbre o necesidad.  Les adelanto que jamás olvidaré que mi padre enfermó y en su último año de vida, recibió atenciones médicas y recuerdo que una terapista dialogando con él, le dijo  que era  privilegiado porque tenía una familia que lo quería  y él le contestó: “de lo único que estoy arrepentido es de la forma como traté a mi esposa porque ella es  buena  y yo le fallé”.

Pero les cuento que mi padre tuvo dos enfermedades crónicas y hasta un año antes de morir le entregaba dinero a su amante privilegiada y posteriormente me entregó sus cuentas para que se las manejara.  Increíblemente mi madre fue informada que la amante privilegiada al no tener acceso al dinero comentaba en todos los lugares que después de todos los años que estuvo con él no era justo que se quedara sin recibir dinero.  Saben qué, mi madre no parecía afectarle nada de esto y continuaba atendiendo a mi padre con AMOR aunque ella no lo acepte porque obviamente esto tiene que ser amor, al menos es lo que pienso y ustedes piensan igual?

En el tercer y último capítulo les hablaré de mí en este escenario porque a pesar de todo lo vivido, defendía a mi padre sobre mi madre.


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