¿SI VIVISTE ESTA HISTORIA, EL RESULTADO FUE EL MISMO? (PRIMER CAPITULO)


Si has leído las historias anteriores, ya debes conocer mi vida desde la infancia.  Mencioné en ellas, que en mi infancia, juventud y adultez he vivido en su mayoría muchos momentos de felicidad.  Recuerda que como ya mencionamos, la palabra feliz no es absoluta porque vivimos momentos de tristezas y felicidad.  Le agradezco primero al Ser Celestial en quien confío y a los padres que me regaló por vivir más momentos de felicidad que de tristeza.

Les narraré un pequeño resumen de mi vida sobre mi entorno familiar.  Más adelante se van a preguntar por qué me consideré feliz en mi entorno familiar mientras vivía con mis padres, pero luego lo entenderán.  Comenzaré contándoles que mis padres nos criaron a mis dos hermanos y a mí, soy la segunda al nacer y la única nena.  Nos criaron en un barrio donde construyeron en su inicio una casa humilde, pero con el tiempo cuando yo tenía 18 años finalizaron la construcción de otra casa grande y hermosa, sobre la primera. Mi padre laboraba en un hotel de la capital de mi país como carnicero (cortando carnes).  Más adelante abrió un negocio de bebidas en otro sector de mi pueblo (ya era comerciante). Durante ese tiempo ingresó a la política partidista donde posteriormente lo eligieron  como legislador y ocho años después como Diputado por cinco décadas.  En todo este tiempo y posteriormente tuvo varios negocios: ferretería, restaurantes y negocio de bebidas alcohólicas.   Demás está decirles que fui la consentida en mi hogar.  Mi padre aunque no estaba todo el tiempo en mi casa, fue bien bueno conmigo en todos los ángulos: me daba mucho amor, me compró carro, me llevaba con él y mi madre a todos los viajes exteriores fuera de mi país, estaba pendiente a mi educación, etc.  Pero como les mencioné al principio, la felicidad no es absoluta.

Mi padre fue mujeriego, algo que me afectaba: tuvo un romance con una mujer que vivía detrás de su negocio y procreó un hijo con ella cuando yo tenía 20 años (gracias a Dios que fue varón).  Posteriormente en su área laboral inició un romance con una empleada que era mucho menor que él y menor que la mamá de su otro hijo.  En múltiples ocasiones, salía los viernes en la mañana y regresaba el lunes, obviamente estaba con su última amante. Un día lo vi un viernes en la noche en un negocio de bebidas alcohólicas y me bajé de mi vehículo llena de ira para hacerles un escándalo o no sé qué iba hacer,  pero mi  padre me vio a tiempo y salió del negocio deteniéndome.  Me retiré del lugar y ahora me pregunto: qué hubiese pasado si hubiera entrado al lugar?. 

Mi padre mantuvo la relación con esta amante por aproximadamente 20 años, hasta año y medio antes de su muerte, pero en el transcurso de esta relación tuvimos otra sorpresa: en su último negocio contrató a una joven cinco años menor que yo, de otra nacionalidad para trabajar en la barra del negocio.  Me imagino que ya saben lo que ocurrió: se hizo amante de esa muchacha quien era sobre los 20 años más joven que su amante privilegiada. No saben cuánto sufrí temiendo que ella quedara embarazada, ya que ella tenía 28 años y mi padre 57. Gracias a Dios esa relación no duró mucho tiempo, aproximadamente dos años  y saben qué, la chica residía cerca de mi casa (para ir hacia su hogar pasaba frente a la mía). De otro lado,  también les cuento que la amante privilegiada también se enteró de esa relación y visitaba el negocio para tratar de romper la relación y quizás lo logró. Ustedes se preguntarán y ¿tu mamá, no estaba viva?  Les contaré de mi madre en el Segundo Capítulo de esta historia real.


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